¿A quién sirve la alabanza? ¿A nosotros o a Dios? La respuesta está en esta reflexión del Papa Francisco que continúa diciendo: «Alabar es como respirar oxígeno puro: te purifica el alma, te hace mirar a lo lejos, no te deja encerrado en el momento difícil y oscuro de las dificultades».
La oración de alabanza
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